Cumpliendo con un informe casi periodístico, salvando la enorme distancia que existe entre un periodista y este humilde servidor, cumplo en informar:
El día viernes 21 de septiembre pasado concurrí a la peña de los Copla en Salón Sur de la localidad de Pompeya. Dicho evento comenzó para mi mujer y para mi de excelente manera ya que al ingresar nos dirigimos a una mesa para 10 personas pero solo ocupada por un matrimonio y al consultarnos nos invitaron a quedarnos ya que 8 de los 10 lugares estaban reservados, tiempo después llegaron el resto de los familiares; 5 hermanas santiagueñas con un espíritu y carisma envidiables!! Compartimos una linda mesa y anécdotas varias.
Entrada la noche y demasiado tarde para mi gusto comenzaron los espectáculos.
En primer lugar se presentó Gustavo Chazarreta, quien mostró un excelente balance entre clasicismo y modernidad folclórica pero con una marcada tendencia al estilo impuesto hace años por Raly Barrionuevo, bastaba cerrar los ojos para ver a Raly, inclusive el tono de voz y la modulación son similares, aún así se disfrutó mucho su presentación.
A continuación se presentó el grupo Inti Huayra y aquí debemos hacer una separación. En el escenario presentaron un Show impecable con canciones bien elegidas que incluían subidas de tonos, cortes perfectos, manejo de volúmenes y una gama de sonidos perfecta por la excelente elección de instrumentos para cada momento, palabras aparte para el percusionista y uno de los músicos principales que durante toda la presentación intercaló guitarra, charango, sikuris y voz con ejecuciones perfectas en todos ellos demostrando tener un don increíble!!
El problema vino después de la presentación y durante la actuación de Emiliano Zerbini quien merece palabras aparte.
Los muchachos de Inti Huayra le entraron al vino con demasiadas ganas, pero bueno es parte de las peñas!!!
El señor Emiliano Zerbini brindó un momento hermoso en la sala con una voz impecable pero por sobre todas las cosas autentica, intercaló distintos ritmos avivando a una concurrencia casi dormida a las dos de la madrugada, solo se vio opacada por los exagerados arreglos de sus músicos quienes se preocupaban mas en mostrar lo que sabían hacer que en acompañar a Zerbini.
El dúo en si se presentó de manera impecable como siempre, con un nivel de conocimiento y comunicación increíbles, con un Julio Paz sencillo que no dejó de hacer reír toda la noche a Roberto quien pulsó su Alpujarra con perfección, aunque hicieron notar su descontento con el monitoreo. Realmente me sorprende lo extenso de su repertorio ya que interpretaron canciones cómo Corazón Santiagueño, el clásico Retiro al Norte, Santiago chango moreno etc. Vinculando toda su discografía en cada presentación.
Quien sin lugar a dudas merece una reflexión es el operador de sonido quien evocó a Beethoven no por su talento sino por su sordera. En primer lugar aumentó progresivamente la potencia llegando a un punto en el cual en el fondo del salón y lejos del precario sistema de sonido te reventaba la cabeza. Digo precario por lo anticuado de un sistema de graves Folden con más de 25 años y 4 cajas colgadas por lado imitando a las JVL 4731 por cierto de inferiorísima calidad. Pero además saturando de medios y agudos groseramente, la gente mayor se tapaba la cabeza con sus prendas.
Ahora bien: Recuerdo a León Gieco y al mismo Roberto Cantos nombrando lo importante de recuperar las fiestas populares, dichos eventos nos brindan la posibilidad de rescatar nuestro folclore, le permite a los músicos subsistir y estar en contacto con su gente ya que como todos sabemos la piratería terminó con la entrada principal del músico que era la venta de sus discos y obras.
Que alguien me explique que tiene de “popular” una peña en la cual la luz es excesivamente escasa al punto de no ver lo que comés, la entrada sale $25 y en la cual una empanada sale $2,50 y una porción de locro en bandejita de plástico $12!! Por el mismo dinero en muchos lugares se come un “plato” de pastas con bebida y todo!!
Y donde el sonidista tortura a la gente mayor e inclusive a jóvenes con potencia excesiva y los adolescentes recorren el lugar borrachos. Quizás esto pase solo en Capital Federal ya que cuando vi al dúo en el colegio Juana Manso en San Miguel y en otras peñas en el interior, siempre fue una fiesta donde todos grandes y chicos compartieron la pista con respeto, solo faltaba el piso de tierra. Es una pena, aunque todos sabemos que no depende de ellos sino de los organizadores, en este caso Peña “La Porteña”. Si es nuestro interés, rescatar y revalorizar constantemente el folclore, debemos integrar a la gente que fue parte del folclore durante años y aprender también de ellos para que las nuevas generaciones aporten lo suyo sobre raíces culturales sólidas.
Lucas Ferrari
Fotos del evento
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